Por Joel Friedlander

Traducción: Arturo Arocha

El entusiasmo de los autores noveles es encantador. Después de meses o años de trabajar en un libro, muchos quedan orgullosos de lo que han creado.

No es fácil terminar de escribir un libro sólido, vendible. Fácil es empezar, pero no terminar, y el escritor debe sentirse orgulloso del resultado.

El problema viene cuando, después de publicado, el autor comienza a preguntarse por qué se han vendido tan pocos ejemplares. ¿Los lectores no se dan cuenta de lo bueno que es?

Esto les lleva a pensar en comprar publicidad o utilizar otros mecanismos que generalmente los deja con menos dinero en los bolsillos y pocas ventas.

El secreto de los vendedores de libros —que la mayoría de los autores desconocen— es el siguiente:

No es posible predecir cuál libro se venderá y cuál no.

Esto lo saben las grandes editoriales con un departamento de mercadeo, los estudios cinematográficos de Hollywood y las cadenas de televisión. Así que el autor no debe sentirse muy mal por ello.

Toda la publicidad, promoción y comercialización del mundo no pueden asegurar que los lectores compren un libro.

¿Por qué? La respuesta se puede encontrar en los hábitos de compra propios: la mayoría de las personas compra sus libros en base a las recomendaciones de  conocidos en quienes confía. Y esas recomendaciones no se pueden vender ni comprar, ¿verdad?

El Santo Grial de la comercialización del libro es la influencia del de boca en boca que viaja directamente de una persona a otra.

Entonces ¿qué hacer?

Gran pregunta: ¿qué se puede hacer para que funcione el mercadeo de boca en boca? Quién descubra el mecanismo lo podrá vender en millones a una gran editorial, ¿no?

Pero hay cosas que el autor puede hacer para iniciar el de boca en boca :

1.            Escribir el mejor libro que le sea posible, y buscar a un editor para mejorarlo
2.            Asegurarse de que el libro esté orientado al público para el cual se ha escrito, y permitir a los lectores juzgar si se ha logrado el objetivo.
3.            Situar el libro al alcance de personas desconocidas para conseguir que la bola comience a rodar.

Encontrar la manera de hacerlo es el porqué hay escritores que contratan a vendedores profesionales de libros, una decisión inteligente.

Es importante entender cómo crear libros que los lectores quieran comprar.

La publicación es mucho más divertida cuando se tiene lectores, y cuando el mensaje que se transmite es demasiado importante como para no ser leído.