La edición de Café Amargo, del poeta cubano residente en Cuba, Rafael Vilches, que se presentó el viernes 25 de abril de 2014 en “La esquina de las palabras”, en Miami, fue realizada pro bono, por NeoClub Ediciones y Alexandria Library. Ya son varios los libros que hemos publicado sin costo para escritores cubanos en la Isla o acabados de llegar al exilio, no necesariamente disidentes, pero sí preferentemente, porque ellos son los que de ninguna manera pueden optar por una edición en Cuba, aunque en la práctica, casi ningún escritor puede optar por ella. A un país totalitario quebrado económicamente corresponde editoriales quebradas, porque todas le pertenecen. Por esa razón me extraña que con los exiguos recursos que tienen esas editoriales, inviten a algunos escritores cubanos del exilio a publicar allá. Si yo fuera escritor exilado y recibiera un recado para editar un libro en Cuba, respondería: “gracias, pero preferiría que utilicen los recursos que se gastarían en mí para publicar un libro de mi amigo Fulano, escritor que vive allá, porque de una manera u otra yo puedo publicar mi libro aquí”.

En la Isla, publicar no está dentro de los 137 tipos distintos de trabajos por cuenta propia permitidos. “Editor o editorial” caería entre el número 34 y 35 de la lista ordenada alfabéticamente, entre “desmochador de palma” y “elaborador vendedor de alimentos y bebidas mediante servicio gastronómico”. Al “elaborador de alimentos” antes se le decía “cocinero”. Me puse a pensar cómo le dirán ahora en aquel país a la profesión de editor, no fuera que por esa razón no la hubiera encontrado en la lista. Se me ocurre “elaborador de impresos en papel u otros sustratos fibrosos”… pero bajo ese nombre no la encontré. Tampoco topé con “impresor”, que tendría que estar entre el 55 y 56, entre “hojalatero” e “instructor de automovilismo”. (¿Instructor de automovilismo será el que instruye cómo conducir un automóvil o cómo desarmarlo?). Tampoco lo veo en el lugar que iría “operador de equipo para estampar con tinta, sobre papel o superficies similares, caracteres alfanuméricos y otros símbolos”.

Así que por el momento, mientras el Estado cubano no resuelva su eterno problema, que son las crisis pasajeras, proyectos pioneros como Arte Cuba, o editoriales como NeoClub Ediciones y Alexandria Library y todas las que se sumen, seguirán ejerciendo ese tipo de filantropía. Estaremos dando oportunidad a los escritores cubanos en la Isla o recién llegados, a colocar su obra a disposición del mercado internacional de libros. No les costará nada la publicación, pero si sus libros triunfan, recibirán íntegramente los frutos de su creación, porque el 100% de las regalías irán a ellos directamente, sin pasar siquiera por nosotros.

Alexandria Library también está editando a escritores en Cuba, a quienes familiares y amigos en el exterior puedan costear ediciones muy económicas. Ya hemos hecho cinco de estos libros recientemente, y recibimos muchas preguntas de escritores en la isla, antesala de las solicitudes. No duden que dentro de poco, Miami va a editar más libros de escritores en Cuba que el Instituto del Libro.

Y otra vergüenza adicional para aquel régimen. Los libros de esos cubanos, que como el de hoy no tienen que ser políticos, se podrán adquirir en cualquier país, menos en el propio.