Testimonio
de una
madre


Entre sombras y colores

Patricia Echeverri nació en Pereira, Colombia. Creció y se educó en Medellín, donde se graduó de ingeniera civil.

En 1992 se mudó a New York. Actualmente vive en Miami con sus dos hijos, Daniel, de nueve años de edad y Mariana, de cinco.

Esta es su primera incursión en el género literario.

 

 


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© 2008 Patricia Echeverri
echeverrip@bellsouth.net

ISBN: 978-1-934804-12-4

Library of Congress Control Number: 2008924403

Formato: Rústica; Páginas: 146; Tamaño: 5-1/2" x 8-1/2"

Publisher: Alexandria Library, Miami, 2008

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Historia conmovedora escrita por una joven madre cuyo primer hijo nació con una grave condición física: corazón izquierdo hipoplástico.

La narración resulta, sin proponérselo, una alabanza a las madres a quienes no desalientan diagnósticos desfavorables ni estadísticas fatales. No quedan devastadas, sino apelan al amor maternal para sacar fuerzas y sobreponerse a su destino y alentar, calladas y tenaces, con su presencia de centinela insomne, a todos los que colaboran en la misión de salvar a la criatura. Son madres devenidas heroínas por su derroche de coraje, paciencia y fe.

El relato puede leerse también como un llamado a la maternidad responsable, que exige de la pareja tomar conciencia de los sacrificios que exigen los hijos.

Canto al amor, la compasión y la esperanza, también será de lectura útil para aquellos que tienen un ser querido gravemente enfermo.

Vea entrevista a Patricia Echeverri en You Tube

En la vida son pocas las veces que logramos el éxito cuando desde el principio tenemos todas las de perder. Para que esto ocurra, generalmente necesitamos que un sinnúmero de personas nos den la mano, y dentro de ellas siempre hay alguna que actúa como el cimiento de la esperanza, que día a día se mantiene sin cansancio como nuestro faro.

Ésta es esa historia de un niño inocente que llega a la vida con defectos cardíacos, tan severos, que hace sólo veinte años le hubieran costado la vida. Sin embargo, la dedicación total de su madre lo ayuda a sobrepasar esos obstáculos y lo lleva hasta la cumbre de la montaña desde donde puede ver el futuro feliz y saludable que le espera, listo para ser disfrutado.

                 Robert Vogt-Lowell, MD (Cardiólogo Pediatra, Miami)



Prólogo

Un día me puse a pensar que mi vida había dado un gran cambio y sentí la necesidad de escribir sobre los primeros años de la vida de mi hijo Daniel, que había nacido con un grave problema cardiaco. Durante ese tiempo adquirí muchas experiencias nuevas que dejaron su huella en mí. No quería que se borraran de mi mente aquellos detalles pequeños que desafortunadamente se esfuman con el tiempo y decidí empezar a escribirlos. Quería describir las alternacias de emociones y los altibajos de mis estados de ánimo en el transcurso de la lucha por el bienestar de mi hijo. Quería que él, fuente de mi inspiración y personaje principal de esta historia, pudiera un día conocer todos los detalles de aquellos años iniciales que desconocía. Deseaba poder leer y volver a vivir aquellos momentos que un día me hicieron llorar y reír y que a fin de cuentas fortalecieron mí espíritu y me ayudaron a crecer como madre y persona.

Pensaba también que es importante compartir mi experiencia con padres o familiares de niños que nacen con deficiencias físicas., pues saber que no somos los únicos en el mundo con un problema o situación desfavorable nos aporta confianza y optimismo. Es importante tener una actitud positiva ante la adversidad y confiar en que al final del camino nuestros niños saldrán adelante con la ayuda de Dios, de los médicos y de nosotros mismos.

Además, durante estos años he pensado mucho en lo que podría llamar el embarazo responsable. Cada día son más las mujeres muy jóvenes, en no pocos casos casi niñas, que quedan embarazadas sin haberlo pensado o querido, o queriéndolo, sin imaginar siquiera las responsabilidades que un embarazo conlleva. Las consecuencias son bien conocidas: abandono de los estudios, deficiente cuidado de los hijos que en no pocos casos las conducen a abandonarlos, falta de preparación para labrarse un futuro y como consecuencia, la frustración. Si mi historia que cuento en este libro consigue que algunas de estas jóvenes, al tomar conciencia de sus responsabilidades, renuncien al embarazo prematuro y lo pospongan para más tarde cuando dispongan de las fuerzas físicas y espirituales para asumirlo, o las que no renuncien tomen conciencia de las responsabilidades que adquieren al traer una nueva criatura a nuestro mundo y de la obligación de criarla para que se convierta en un ciudadano o una ciudadana útil, añadiría una satisfacción más a la que me proporciona mi propósito antes mencionado.

Cuando a un hijo nuestro le diagnostican una enfermedad o condición que ni siquiera sabemos que existe o si hemos oído de ella no tenemos la menor idea de sus consecuencias, como me sucedió a mí, necesitamos armarnos de mucha paciencia y valor para no ser presas de la angustia y la desesperación antes de empezar la batalla, palabra desgastada en símiles y metáforas, pero que utilizo porque muchas veces en el curso de estos años sentí que estaba inmersa en una batalla por la vida de mi hijo. Le agradezco a la vida el desafío de una prueba tan difícil para la cual no me dejó desarmada, pues también me concedió lo necesario para superar los momentos difíciles.

 

                                                   Mención al libro de Patricia Echeverri
                                                                en la revista Vanidades.